likeIcono  La plasticidad de la obra.   
unlikeIcono  El público entrando y saliendo del patio de butacas constantemente.
Foto: Fernando de Valenzuela
Foto: Fernando de Valenzuela

El Victor Ullate Ballet presentó el ballet Samsara en el Teatro del Generalife de Granada, un incomparable marco para disfrutar de una obra exótica, cargada de ritmo, belleza y crítica social.

Samsara es un vocablo de origen budista, que hace referencia al ciclo vital (nacimiento, vida, muerte y reencarnación). Esta pieza, estrenada en 2006, posee un valor especial para Víctor Ullate, ya que fue creada en un momento delicado de salud, que lo llevó a una reflexión profunda sobre la vida.

Samsara es un ballet de casi dos horas, sin intermedio, compuesto de la suma de pequeñas piezas bañadas de emoción y sentimiento, que nos transporta a un viaje interior. Cada fragmento es precedido de un breve texto, que ayuda al público a introducirse en la cultura y la filosofía oriental.

Foto: Fernando de Valenzuela
Foto: Fernando de Valenzuela

Como es habitual en las obras acuñadas por Ullate, a nivel coreográfico vemos una obra en la que cobran gran importancia las líneas de los bailarines y sus extensiones de piernas. Se trata de un ballet cargado de lirismo y plasticidad, en el que todos los detalles están muy cuidados y la sincronización de las partes corales es milimétrica. En Samsara se intercalan fragmentos enérgicos y movimientos tribales, con otros más emotivos, espirituales y místicos.

La pieza de Ullate da comienzo con un vídeo, a modo de crítica y reflexión social, en el que se van sucediendo imágenes de guerra y barbarie, mientras los 22 bailarines de la compañía interpretan una secuencia de movimientos de tai chi. Como telón de fondo, vemos un gran ojo cerrado, que se abre al término del espectáculo, cuando todos los bailarines y el director artístico, Eduardo Lao, salen a escena a dar un cálido abrazo a su director y maestro. Éste es uno de los momentos más entrañables del espectáculo, en el que el público granadino se puso en pie y dedicó un fuerte aplauso a la compañía.

Destaca el elenco de bailarines, que irradian precisión, elegancia y vitalidad, principalmente los solistas Cristian Oliveri y Laura Rosillo, que hacen alarde de una técnica impecable y de unas hermosas líneas, interpretando sus variaciones de forma enérgica y con gran aplomo.

Foto: Fernando de Valenzuela
Foto: Fernando de Valenzuela

Burkas es uno de los pasajes más impactantes y conmovedores del espectáculo, que recuerda formalmente en ciertos aspectos a Revelations de Alvin Ailey. Los movimientos de conjunto de las bailarinas están cargados de emotividad y en ellos cobran gran importancia la expresión del rostro y de las manos, resaltados por una íntima iluminación escénica. El paso a dos final de este fragmento, que ilustra el amor prohibido entre dos hombres, consiguen no dejar al público indiferente.

Samsara está aderezado con una variada y exótica selección musical, en la que podemos escuchar ritmos y melodías de distintos países asiáticos, como Egipto, India, Nepal…, que por momentos nos transportan a Oriente.

Para la creación de esta pieza Ullate se ha rodeado de dos de sus habituales: Paco Azorín en la escenografía y Anna Güel en el vestuario. Ambos han ayudado a crear el ambiente de plasticidad y limpieza que desprende Samsara.

Función: 9 de julio del 2015. Teatro del Generalife (Granada). Festival Internacional de Música y Danza.

Fotos: Fernando de Valenzuela

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Ficha técnica

Coreografía: Víctor Ullate
Música: Varios Autores
Escenografía: Paco Azorín
Iluminación: Nicolás Fischtel (A.A.I)
Diseño de vestuario: Anna Güel
Maestro de Tai-chi: Pedro Valencia
Construcción de escenografía: Taller de Escenografía Sant Cugat

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