likeIcono Las miles de posibilidades de la escenografía
unlikeIcono Que sea su última actuación

Un espectro se acerca desde el fondo, lento, implacable como el paso del tiempo. Viste bata de cola, a medio camino entre traje flamenco y piel que un reptil abandonará cuando ya no le sea útil, como abandonamos las experiencias que ya no utilizamos, las personas que se quedaron por el camino, los rencores vacíos sin sentido, la vida que ya no reconocemos, como nos abandonamos un poco a nosotros mismos cada día que vivimos.

En el centro de la escena, una tela blanca cubre y delimita los lugares donde interactuarán Teresa Nieto y una joven — Sara Cano — que bien podría ser ella misma hace años, deseosa de multiplicarse a lo largo de todo el espacio con su movimiento incansable, irremediable. La coreógrafa, nacida en Tánger, sin embargo, sentencia sobre ella misma, mientras replica con sus manos lo que dice con su voz: “Yo antes bailaba grande…ahora bailo pequeñito…”

Dos bailarinas que son al final una sola historia conviven en esta pieza con un tercer elemento: la escenografía. Ésta funciona como hilo conductor, hilo transparente que une cada parte, cada trozo, como un ilusionista que nos pasea por diferentes momentos; lugares de la vida de Teresa y por su interior, por lo que ella misma está viviendo en este presente.

“Yo antes bailaba grande…ahora bailo pequeñito…ahora me duele aquí y aquí y aquí y aquí…”

Escenografía que en gran parte es una tela que por momentos las cubre como un techo, un cielo protector que de repente baja desde lo alto para convertirse en sábana que arropa el cuerpo de Sara, mientras descansa en una cama imaginaria.

La tela que también se convierte en gran pantalla cinematográfica, sobre la que ambas bailarinas, sentadas en sendos taburetes, de espaldas al público parecen mirar la película de sus propias vidas. Tela que ambas sujetarán sobre sus rodillas para moldearla como dos expertas costureras, con armónica y rítmica puntada de fantasía. Tela que será vestido de una Sara que se enrosca, se envuelve, nace de ella y se hunde en sus profundidades.

Dudo sobre las razones por las que Teresa Nieto llamó a esta pieza El Ajuar, pero me atrevo a estrechar el cerco sobre las ideas que espontáneamente surgen como testigo ocular de esta experiencia. Un ajuar está íntimamente relacionado con grandes momentos de la vida, el nacimiento, el matrimonio y la muerte …El ajuar es un conjunto de objetos de la persona, que pueden ser muebles, accesorios, ropa, etc.

El ajuar de Teresa Nieto nace fruto del intercambio epistolar de la coreógrafa con la pintora Maria Bueno. Y como resultado de este intercambio puede que este ajuar sea un conjunto de vivencias, sensaciones, recuerdos o esperanzas incluso. Y lo cierto es que todo eso es lo que Teresa comparte con nosotros en esta pieza donde baila, canta, habla…, y recuerda … “…baila un poquito, me decía mi madre y yo lo odiaba.”

Y todos entendemos por qué más tarde repite “Yo antes bailaba grande…ahora bailo pequeñito… ahora me duele aquí y aquí y aquí y aquí…” y mientras se toca los lugares dolorosos de su esqueleto, sigue su interminable recorrido por todas las articulaciones que la anatomía humana parece haber colocado solo para recordar a los bailarines sus propios límites y el desgaste irreparable de los cuerpos.

“…baila un poquito, me decía mi madre y yo lo odiaba.”

Teresa añora su buena memoria y su pelo largo. Se apropia de la melena de Sara, melena que lava en el escenario y que la joven pasea por el aire frente a nosotros, dibujando caminos de agua; sensuales y efímeros, trazados que pronto se secarán sobre la madera.

25 años pasaron desde la creación de Teresa Nieto en Compañía. Años en los que ha creado, fusionado y bailado flamenco y danza contemporánea.

Y cuando las luces se apagaron me encontré con la cara cubierta de lágrimas, el pecho encogido y los aplausos rítmicos e incesantes como una catarsis de todo lo que vivimos en aquella sala de Conde Duque el día que Teresa Nieto decidió que sería su despedida (en el escenario solamente).

El Ajuar termina y la sala se funde en un emocionado aplauso. Teresa se emociona también y no se espera lo que vendrá después: una sorpresa de sus alumnos, imágenes de todos estos años, flores, besos y abrazos, pasodoble y alegría, palabras de su hermana, gritos de “guapa” y Teresa lanza un deseo corto, claro y contundente: “Ojala podamos seguir creando.”

“Ojala podamos seguir creando.”

Función: 5 de octubre de 2016. Centro Cultural Conde Duque 

Fotos: Pedro Arnay

Ficha técnica

Dirección: Teresa Nieto
Interpretación: Teresa Nieto y Sara Cano
Diseño, iluminación y espacio escénico: Gloria Montesinos
Vestuario: Mayka Chamorro

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