likeIcono Coreografía y técnica
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Bravos entre el público para recibir sobre el escenario a un alegre Boris Eifman, a quien vimos relajado, disfrutando del feedback del público madrileño al terminar la función que nos mantuvo absortos durante dos horas. No es para menos! Eifman coreografía con un nivel que solo alcanzan los grandes y sus bailarines están a la altura. Los intérpretes de la compañía, que casi cumple los cuarenta años de vida, parecen etéreas criaturas no afectadas por la gravedad.

Butaca2 - Rodin - Eifman Ballet 2Perdóneme el lector el momento fetichista pero la homogeneidad de nivel técnico, interpretación, belleza de formas, piernas eternas, empeines imposibles y un Rodin (Oleg Gabyshev) y una Camille (Lyubov Andreyeva) más cerca del cielo que de lo humano, conjuran un hechizo al que resulta muy complicado oponer resistencia.

La historia de “Rodin” es la historia de su protagonista, Auguste Rodin, el famoso autor de “El beso” y “El pensador” entre tantas otras obras maestra y de su musa y amante, la también escultora Camille Claudel. Un amor apasionado, como esos que pasan a la historia y un amor trágico, ya que la ruptura trajo como consecuencia la locura y encierro de Camille. La tercera pieza del triángulo, tan diferente de Camille, fue Rose Beuret a quien da vida Natalia Povoroznyuk, la mujer que permanecería finalmente al lado del artista. La tragedia, propia de las historias de amor, se encarna en el cuerpo de Camille, amante, admiradora y artista que entrega su vida entera y juventud a su maestro y termina presa de la locura.

“Rodin” es la prueba perfecta de como contar una historia a través del movimiento. Además, de contarla con belleza, originalidad y valiéndose de todos los recursos con los que podemos disponer sobre el escenario (coreografía, intérpretes, escenografía, música e iluminación en este caso son un acierto que el espectador agradece).

Mención especial para la escenografía y la iluminación que suman información de peso a una coreografía de por sí bella. Vemos a través del trabajo del escenógrafo, Zinovy Margolin, toda una serie de ambientaciones y de viajes en el tiempo al pasado, presente y futuro sin ningún esfuerzo. Las luces, obra del propio Eifman y de Gleb Filshtinsky suman dramatismo, intensidad o ligereza, de acuerdo a las exigencias de la historia y sus diferentes momentos. La música de “Rodin” es una exquisita selección hecha por el propio Eifman entre centenares de discos de los cuales se ha decantado por Maurice Ravel, Camille Saint-Saëns y Jules Massenet.

Cuerpos que no se diferencian de obras de arte escultóricas toman vida de repente y vuelven a transformarse en mármol al caer un telón translúcido. Ilusionismo que el ojo percibe pero prefiere creer que es realidad. ¿Para qué despertarse de un sueño tan maravilloso?.

Función: 11 de marzo del 2016 en los Teatros del Canal (Madrid).

Fotos: Michael Khoury

Ficha técnica

Coreografía: Boris Eifman
Música: Maurice Ravel, Camille Saint-Saëns, Jules Massenet
Escenografía: Zinovy Margolin
Vestuario: Olga Shaishmelashvili

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