likeIcono El vestuario de Agatha Ruíz de la Prada
unlikeIcono Bailarines cantando y/o hablando en escena

Incluso con predisposición a imaginarse la fabulosa música de Tchaikovsky con otra coreografía que no sea la bellísima de Ivanov; intentando olvidar esos momentos inigualables que tenemos en la retina y en la memoria, el resultado de esta versión sigue siendo algo flojo. El Ballet de Cámara de Madrid, que en el pasado ya ha representado El Cascanueces en su versión clásica, opta esta vez por una revisión a cargo de Iker Gómez y Manuel Garzón, en una línea contemporánea, manteniendo la música original del compositor ruso.

No resulta una oportunidad donde los bailarines puedan brillar. Entre los jóvenes artistas se puede ver perfectamente el nivel técnico, pero no encuentran en esta nueva versión una plataforma desde donde lanzarse. La ejecución por parte de los bailarines es correcta y la química entre Clarita y su primer amor también destaca. El mejor momento, sin lugar a dudas, es el paso a dos del final, donde podemos ver propuestas más arriesgadas y a ambos bailarines deseosos de mostrar lo que saben hacer.

Según reflejan en en el programa de mano, en la versión de Gómez y Garzón, se ha sustituido la “boda” (no sabemos a qué boda del ballet original se refieren) por el “primer beso” entre Clara y el joven, como la metáfora del paso de la niñez a la juventud y la realización del primer amor. En la nueva dramaturgia de esta versión se sustituye la escena navideña por el cumpleaños número 16 de Clara, el Cascanueces por un joven diseñado a medida para ella por una maga (quien ocupa el lugar de Drosselmeyer), entre otras adaptaciones.

Todo en esta versión de El Cascanueces queda algo eclipsado frente al vestuario, hasta el punto de que el espectáculo gira en torno a él. La escenografía y la iluminación son escuetas y no podría haber sido de otro modo, frente al protagonismo de las piezas creadas por Agatha Ruíz de la Prada. La autora del vestuario resulta más reclamo que la propia representación. ¿Puede ser un nombre famoso un gran reclamo o un regalo envenenado?. Esto me preguntaba antes del comienzo de la función y al salir seguí dándole vueltas a la idea. Sea como sea, lo mejor del espectáculo fue el vestuario y Agatha estaba personalmente en el teatro para arropar la propuesta y seguramente recibir las enhorabuenas. Las piezas de vestuario creadas siguen fielmente el estilo colorido y aniñado de la diseñadora y también acentúan el carácter contemporáneo de esta revisión coreográfica.

Función: 15 de enero del 2016. Teatro Nuevo Apolo (Madrid)

Foto: Celia Fernández

Ficha técnica

Dirección Artística y Coreografía: Iker Gómez y Manuel Garzón.
Diseño de Vestuario: Ágatha Ruiz de la Prada.
Asistente de Vestuario: Juan Carlos Mesa.
Escenografía: Manolo Jarillo.
Bailarines:
Clarita: Julia Portella, Xana Llaneza.
Cascanueces: Rubén Cobas, Manuel Sanz
Maga: Alejandra Deza, Lluvia Marchena.
Madre: Stephanie Reyes, Ruth Gómez.
Padre: Luis Miguel Villaseñor, Ian Castillo.
Abuela Ratona: Doraysa de Peña, Wandalysa Reyes.
Amigas: Noelia Tostado, sandra Bernabé, Lluvia Marchena, Mariela Tolentino, Xana Llanez, July Cuevas, Sarah Vander, Natalia Gutierrez.

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