La Fundación para la Danza Víctor Ullate celebró su 15 aniversario en el Teatro La Latina, donde bailaron alumnos y bailarines profesionales de la compañía en una gala benéfica, que también contó con la presencia de Cayetana Guillén Cuervo, como madrina de la ceremonia.

El tradicional teatro madrileño, que fuera propiedad de Lina Morgan y que guarda en su interior ese sabor de un tiempo pasado pero eterno, albergó un aforo al completo que recibió con entusiasmo el programa que comenzó con Las Sílfides, a cargo de los alumnos de la Fundación y de la Escuela de Ullate y, después de un descanso, siguió con una serie de solos y pasos a dos, coreografías del maestro Ullate en su mayoría, donde brillaron sus bailarines profesionales que, según nos contó “se presentaron voluntarios para bailar. Todos querían participar”. Daniel Pacheco, Yanier Gómez, Lorenzo Agramonte, Kana Nishiue, Mariano Cardano, Cristian Oliveri, Dorian Acosta, Marlen Fuerte, Josué Ullate y Martina Giuffrida se llevaron la ovación de toda la sala.

No es la primera gala de estas características para Víctor Ullate, pero ésta es especial y así lo compartió con el público al terminar, cuando subió con sus bailarines a saludar, invitando también a una Cayetana muy elegante a recibir el aplauso final. La recaudación íntegra será a beneficio de la Fundación para la Danza Víctor Ullate.

En palabras del propio Ullate:

“Anoche fue una de esas noches mágicas, para no olvidar, como un sueño. No tengo palabras para agradecerles que siempre vengan a vernos. Al sentir esas vibraciones, esa energía no pude más que emocionarme, viendo que la gente cree en nosotros. Tengo un equipo, tanto en la administración, en la escuela, el equipo técnico, con los que formamos una gran familia, donde todo el mundo aporta ideas, lucha y hace posible una gala como la de ayer”.

Repasando la trayectoria de la Fundación, Victor Ullate, abre su corazón al contarnos unos comienzos muy emotivos.

“En el 2001, en un día de descanso, me levanté decidido a ir a ver a mi hermana, que estaba enferma en Zaragoza, pero mientras desayunaba empecé a sentir un dolor muy profundo en el pecho. Lao y Elena llamaron a una ambulancia. En ese momento vi la muerte muy de cerca. En la ambulancia un enfermero me dijo: Sr.Ullate no se duerma Ud. que todavía tiene muchas cosas que hacer. Aquello había sido un infarto. Me pusieron un stent. Cuando me ingresaron unos días después con un segundo episodio pensé ‘me voy a ir sin haber realizado el sueño de construir una casa donde poder acoger a niños con aptitudes para la danza’. Entonces juré que si salía de aquello construiría la fundación para ayudar a todos estos niños y afortunadamente pude empezar y hacer realidad mi sueño”.

“Cuando entras en el aula y ves a los niños bailar se me quitan todos los males”

Muchos de esos niños no sólo terminaron sus estudios sino que luego formaron y forman parte de la Compañía de Victor Ullate y se convirtieron en bailarines profesionales.

En una época en la que faltaban varones  becaba a todos los que venían al estudio. Corella, Jesus Pastor, Joaquín de Luz… una lista larga de la que estoy muy orgulloso. Ahora estoy tratando de crear una casa de la danza, con aulas de trabajo, de estudio, de recreo, hacer una obra social para esos niños. Tengo como unos 35 niños de la fundación y muchos prometen”.

Pero la vida del bailarín es corta así que Ullate además intenta echar una mano ofreciéndoles la posibilidad de reciclarse.

He formado a maestros, a coreógrafos, regidores, dándoles una vía para que su carrera sea más larga. Que tengan un futuro el día de mañana. Cuando los bailarines terminan sus estudios tienen también la oportunidad de incorporarse como profesores en la escuela. Desgraciadamente la vida del bailarín termina a los cuarenta. A esa edad ya no se tiene la misma energía, las articulaciones te duelen, te has machacado durante toda tu vida. Entonces la Fundación nos permite darles opciones a esos bailarines”.

Con la seguridad que da la experiencia, apuesta por la calidad de los bailarines locales.

“En España tenemos danza, tenemos folklore propio en cada región, la gente baila por naturaleza. Es necesario que los políticos entiendan que debemos tener muchas compañías de danza, como ocurre en países avanzados”.

Y si alguien piensa que las cosas quizás son más fáciles con un nombre como el de Ullate por delante, nos explica:

Aunque ahora tengo un equipo maravilloso, todos los principios son difíciles. A veces parece que nadie te escucha, dices ‘voy a hacerlo yo’ pero cuesta mucho dinero. Yo ofrezco todo lo que puedo, pero necesitamos muchos poquitos para llegar a la totalidad que necesita un proyecto de este tamaño. Hemos pasado momentos duros donde no había suficientes espectáculos, no había dinero para pagar a los bailarines y ha habido veces en que deseé que la tierra me tragase y desaparecer de este mundo. Creo que otra persona en mi lugar hubiese tirado la toalla. Yo seguí porque soy muy testarudo y ha valido la pena. Nunca nos ha sobrado porque hay muchos gastos, no sólo los bailarines, el equipo administrativo, los diseñadores de luces, vestuario, etc, pero aquí estamos resistiendo”.

Y con seguridad agrega: “No sé si yo lo veré pero todo mi equipo lo podrá seguir porque sabemos que las cosas de palacio van despacio. Conmigo o sin mí esto se tiene que hacer”.

Siempre sonriente, agradecido, humilde pero seguro de estar haciendo una labor importante, nos ofrece el secreto que lo mantiene siempre activo y convencido: “Cuando entras en el aula y ves a los niños bailar se me quitan todos los males”.

Foto: Fernando de Valenzuela

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