Hartazgo es el sentimiento que me invade una y otra vez al salir del teatro después de ver a cada una de las compañías de pseudoballet de los países del este, que con frecuencia están incluidas en las programaciones culturales gallegas. Distintas agrupaciones van girando una y otra vez por teatros y auditorios, con nombres y carteles publicitarios atrayentes para el público poco docto en la materia, presentando las grandes obras del repertorio clásico conocidas por las masas, como el CascanuecesEl Lago de los Cisnes o La Bella Durmiente.

En este caso, el público coruñés tuvo la poca fortuna de presenciar el espectáculo bajo el nombre La magia de los cuentos clásicos, interpretado por el Ballet de Cámara de Ucrania, en el Teatro Rosalía Castro de A Coruña, en el que la compañía ofrecía extractos de cuentos como La Bella Durmiente, El Cascanueces, Blancanieves y los siete enanitos, Coppélia o La noche de Walpurgis.
El elenco de la compañía ucraniana, supuestamente compuesto por “bailarines seleccionados de la élite del Teatro Nacional de la Ópera de Lviv”, era muy escaso, contando con tan solo 12 intérpretes. Desde el primer momento se hace notorio su paupérrimo nivel técnico, mostrando pies y rodillas sin estirar, ejecutando giros continuamente inacabados, movimientos imprecisos, fouettés incorrectos, etc. El único bailarín aceptable de toda la agrupación es Eugen Svietlitsa, que hacía el papel principal en La Bella Durmiente y La noche de Walpurgis e interpretaba a uno de los enanitos en Blancanieves.

La escenografía del Cascanueces se mantuvo constante durante los cinco fragmentos, apareciendo el árbol de Navidad como telón de fondo de todos los cuentos. El vestuario estaba a la altura de todo lo demás, aunque lo más llamativo, teniendo en cuenta el repertorio representado, fue que la mayor parte del espectáculo las chicas ni siquiera llevaban zapatilla de punta.

Absorta me quedé cuando al finalizar la función el público, en su mayoría familias, sorprendentemente aplaudió bastante a los bailarines. Me pregunto qué está ocurriendo. Será que el espectador está tan poco habituado a ver danza clásica de calidad que es incapaz de cribar el trigo de la paja. Se agradece que los programadores sigan apostando por traer danza a nuestros teatros, pero ¿no habrá suficientes compañías de nivel como para tener que ver este tipo de espectáculos de segunda.

Función: 4 de enero del 2015. Teatro Rosalía de Castro (A Coruña)

Fotos: Fernando de Valenzuela

Galería de imágenes del espectáculo

Ficha técnica

Intérpretes: Ballet de Cámara de Ucrania

Programa: La Bella Durmiente, El Cascanueces, Blancanieves y los siete enanitos, Coppélia o La noche de Walpurgis.

Duración: 1h.

Público infantil y familiar

 

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