likeIcono La voz de Mariví Blasco
unlikeIcono Nada. Todo está en su punto.

La investigación coreográfica y el diálogo interdisciplinar son dos temas recurrentes en el ámbito artístico, pero nada sencillo de abordar con calidad. El trabajo de Antonio Ruz en À l’espagnole, sin duda, hace de ambas cuestiones un hecho palpable y que gracias a Madrid en Danza pudimos disfrutar estos días en la capital.

Una vez más los Teatros del Canal han albergado una pieza de alto nivel como es À l’espagnole, que se estrenó en 2015 en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada y no es de extrañar que se haya llevado un merecido Premio a la Mejor Coreografía de la Asociación Andaluza de Profesionales de la Danza.

A l'espagnole.Foto_Luis Castilla 01

La influencia mutua de las culturas española y francesa, especialmente durante el siglo XVII y la adopción de nuevas formas como las danzas llegadas de América sirven como telón de fondo para esta representación, que hace el deleite de su público.

À l’espagnole suma sobre el escenario 14 talentos individuales indiscutibles, que forman la Compañía Antonio Ruz, que trabaja en esta línea desde 2009 y los músicos de la Accademia del Piacere, que nace en Bolonia en 2002. A diferencia de otros espectáculos que van de menos a más, éste va de más a más, manteniendo durante toda la representación la atención permanente del público.

A l'espagnole.Foto_Luis Castilla 02Cada uno de los artistas de esta pieza merece una mención individual y no me resistiré a empezar con la sublime voz de Mariví Blasco, un hada que provoca un encantamiento colectivo desde que comienza a cantar. La voz conmovedora de la soprano enmarca el ir y venir de un grupo de bailarines versátil, variado, de marcado carácter, felizmente heterogéneo que derrocha estilo, destreza y saber estar en escena. Melania Olcina, Carmen Fumero, Tamako Akiyama, Manuel Martín, Indalecio Seura y el principesco Jordi Vilaseca brillan en escena, cada uno aportando su estilo personal, haciendo de esta propuesta contemporánea el reflejo de un ámbito de la danza que tiene como límite solamente la creatividad de los artistas.

La delicada ejecución de la música barroca, tocada en directo por la Accademia del Piacere, es otro de los platos fuertes de la noche. Fahmi Alqhai (viola da gamba), Rodney Prada, Rami Alqhai, Johanna Rose (violas da gamba), Enrique Solinís (guitarra barroca y laúd), Javier Núñez (clave) y Pedro Esteban (percusión) nos transportan en el tiempo al momento de la fusión de ambas culturas que Ruz nos propone.

Escenografía y vestuario austeros ponen el acento en la ejecución de la música y la danza y, sin embargo, son utilizados de manera inteligente y creativa para inventar mundos imaginarios, a donde creemos viajar por momentos.

Pequeñas dosis de humor y guiños de los artistas hacia el espectador nos acercan, rompen el hielo y debilitan la barrera entre público y artista. Una propuesta 10, a la que pondremos un 9 sólo por el capricho de que siempre se puede mejorar.

Función: 21 de noviembre en los Teatros del Canal (Madrid). Festival Madrid en Danza 2015. 

Fotos: Luis Castilla

Ficha técnica

Idea, coreografía y puesta en escena: Antonio Ruz
Dirección musical: Fahmi Alqhai
Intérpretes y colaboración coreográfica: Melania Olcina, Carmen Fumero, Tamako Akiyama, Manuel Martín, Indalecio Seura, Jordi Vilaseca
Músicos: Fahmi Alqhai (viola da gamba), Mariví Blasco (soprano), Rodney Prada, Rami Alqhai, Johanna Rose (violas da gamba), Enrique Solinís (guitarra barroca y laúd), Javier Núñez (clave), Pedro Esteban (percusión)
Colaboración coreográfica: Estévez / Paños
Diseño de vestuario y atrezzo: Daniela Presta
Diseño de luces y dirección técnica: Olga García
Asistente teatral: Pedro Aguilar

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