El Dresden Frankfurt Dance Company convence al público del Real

Cuatro piezas, un estilo

likeIcono El nivel técnico de los bailarines
unlikeIcono Algo de monotonía estilística

Con cuatro coreografías de Giacopo Godani, se presentó en el Teatro Real de Madrid el Dresden Frankfurt Dance Company y para confirmar la gran aceptación de su propuesta por parte de los asistentes, la compañía salió a saludar innumerables veces.

Atmósfera oscura, vestuario minimalista y movimientos articulados y ondulados al extremo, sin pausa para los bailarines ni para el espectador, señas de identidad de Godani. El coreógrafo italiano firma también la escenografía, la iluminación y el vestuario.

La noche comenzó con ‘Metamorphers’, con música en directo de Béla Bartók (Cuarteto para cuerda nº4), interpretada por Ensemble Modern (Jagdish Mistry violín, Diego Ramos Rodríguez violín, Aida-Carmen Soanea viola, Michael M. Kasper violoncello). Cuerpos envueltos en un vestuario mínimo, fuerzan una clara base de técnica clásica al extremo, con formas redondeadas de columna y elementos contemporáneos. Once bailarines, mirándose atentamente, dibujan filigranas que le pongan cuerpo a este cuarteto de Bratók, considerado como una de las máximas representaciones de la música de cámara del SXX.

Con mirada narrativa y representativa, vemos pájaros, seres alados que se estremecen, celebran ceremonias juntos, viajan en bandada, se acurrucan y se escapan uno del otro o, en abstracto, una traducción en movimiento de esta música, que rivaliza en protagonismo con los bailarines. Coordinación, precisión, velocidad.

La velada continúa con ‘Echoes From a Restless Soul’. Sobre el escenario, al piano Svjatoslav Korolev interpreta una pieza de Maurice Ravel (1875-1937) (Odine, Le Gibet de Gaspard de la Nuit).

Un pas de deux en un entorno al parecer submarino nace de la oscuridad, donde una vez más, las formas ondulantes no tienen fin. El dúo se transforma en un pas de quatre de seres que bien podrían habitar las profundidades marinas. Hermosas interacciones entre ambas parejas, ellas con zapatillas de punta y posiciones imposibles y bellas cogidas a medio camino entre el clásico, neoclásico y contemporáneo. Una visión renovada de las posibilidades del tradicional dúo clásico. A estas alturas del espectáculo el estilo coreográfico es ya algo monótono. Se repite la escenografía y el vestuario discreto y minimalista.

Un pas de deux de quince minutos es ‘Postgenoma’, una pieza exigente para los dos bailarines, acompañados con la música en directo de los alemanes 48NORD, que se presenta como la tercera propuesta de la noche. Los intérpretes, una vez más, nos recuerdan seres de mundos oscuros y lejanos, que llevan el movimiento al extremo de la ejecución, sin dejar una nota al descanso del espectador.

Para finalizar la velada llega con mucha potencia ‘Moto Perpetuo’, también con música de 48NORD pero esta vez grabada. Dieciséis bailarines cuyo ritmo, por momentos desenfrenado, se apodera de unos cuerpos, sobre todo torsos y brazos, movidos sin descanso.

El nivel técnico, el trabajo de puntas, la plasticidad de las formas y el movimiento coreografiado y ejecutado cual relojero suizo diseñando una pieza única y un engranaje perfecto ponen la marca de la casa y convencen. Los hándicaps, si los hay, algo de frialdad en esa excesiva precisión casi quirúrgica.

Función: 21 de abril del 2018. Teatro Real (Madrid)

Fotos: Javier del Real

Ficha artística

Dirección artística, coreografía, iluminación, escenario y diseño de vestuario: Jacopo Godani.

Música: «Metamorphers» (Béla Bartók), «Echoes from a restless soul» (Ravel), «Postgenoma» (48nord), «Moto Perpetuo» (48nord)

Intérpretes: Dresden Frankfurt Dance Company, Ensemble Modern y Svjatoslav Korolev (piano)

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