likeIcono La angustia que la música provoca por momentos
unlikeIcono  Mucha interpretación, poca danza

Ante el reto de escribir sobre la pieza de Olivier Dubois, voy a asumir primero una posición descriptiva, luego citaré lo dicho en la sinopsis y terminaré haciéndome unas preguntas.

Si describo lo que he visto diré que, asistiendo a la representación de Tragèdie, vemos 9 hombres y 9 mujeres desnudos caminando de forma monótona, que producen hipnosis por aburrimiento. Mientras pasaban los minutos me preguntaba cuándo iba a terminar y/o ocurrir un cambio en aquel ir y venir de personas en diferentes patrones, a veces uno, a veces más. Sincronizados eso si! Que de sincronización de gente sobre el escenario Dubois sabe.

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Por momentos ejecutan algunos trozos coreográficos sencillos,  antes de dar rienda suelta a la parte digamos más intensa, donde los movimientos se vuelven espasmódicos y alienados (supongo a causa de la eclosión de aquel estado de tragedia).

La música, que comenzó como un golpe repetido que podría ser un tambor, fue tomando cuerpo y volviéndose muy perturbadora hasta llegar a ser incluso molesto escucharla. La música es sin duda lo que aprobaría de esta pieza, ya que logra crear un clima trágico y agobiante.

Resumiendo: 90 minutos sin intermedio de lo mismo.

Recorriendo la obra del coreógrafo —(Révolution (2009) y Rouge (2011), Spectre (2010), Souls (2013) por ejemplo— compruebo que el creador tiene, sin duda, un estilo personal que se repite en sus piezas, con y sin ropa. Los bailarines de Dubois caminan, hacen kilómetros sobre el escenario. Caminan lento, rápido, corren… Para gustos colores, pero para mí la danza implica danzar, que es lo que justamente eché en falta como espectadora de Tragèdie. Al público, sin embargo, la pieza le gustó y aplaudieron de manera generosa. Fuera los comentarios eran más variados.

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Si cito lo que me contaban en el programa encuentro: “Experimentar una deslumbrante, cegadora, atronadora humanidad”; “Olivier Dubois nos enfrenta a un “sentimiento del mundo” (SIC). Lo anterior, además de ser una indescifrable descripción pedante para no decir nada, me parece pretencioso. Sin embargo, el final de la sinopsis sí me parece que se corresponde con lo que vi: “este espectáculo contiene luces estroboscópicas y desnudos integrales”. Esto sí fue verdad.

Y para terminar me pregunto lo que me gustaría preguntarle a Dubois:

¿No se habrá pasado en teoría y se quedó corto coreografiando?

¿Tragedia se inspira en Nietzsche cuando concluye que el arte y la poesía eran las llaves para descubrir la esencia del mundo? Sí, sí, una vez más ¿No se habrá quedado corto en los movimientos y demasiado generoso en la descripción de su obra?

Función: 22 de noviembre del 2015 en los Teatros del Canal (Madrid). Festival Madrid en Danza 2015.

Fotos: Francois Stemmer

Ficha técnica

Coreografía: Olivier Dubois
Asistente artístico: Cyril Accorsi
Iluminación: Patrick Riou
Música y técnico de sonido: François Caffenne
Técnico de luces: Emmanuel Gary
Regiduría: Pierre-Alain Samanni
Productor ejecutivo: Béatrice Horn
Bailarines: Benjamin Bertrand, Marie-Laure Caradec, Sylvain Decloitre, Marianne Descamps, Jacquelyn Elder, Virginie Garcia, Karine Girard, Inés Hernández, Edouard Hue, Isabelle Kürzi, Sébastien Ledig, Filipe Lourenço, Thierry Micouin, Jorge More Calderon, Loren Palmer, Rafael Pardillo, Sébastien Perrault, Sandra Savin

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