likeIcono La elegante escenografía, sumada a la magia de la tramoya
unlikeIcono Que no haya más oportunidades de ver espectáculos de estas características por aquí

Foto: Javier del Real

El público madrileño, deseoso de presenciar la reaparición de Nacho Duato en el Real, abarrotó el teatro en las tres representaciones de La Bella Durmiente, del Staatsballett Berlín, compañía que dirige desde el pasado año. Desde que se levantó el telón, los asistentes se mantuvieron expectantes y analizando con lupa esta salida del registro habitual del creador valenciano, al que estamos acostumbrados a ver acuñando piezas de corte más contemporáneo.

En esta creación personal del clásico, estrenada en el 2011 en Teatro Mikhailovsky de San Petersburgo, Duato imprime su sello y nos presenta una versión fresca, elegante, sintética y renovada del ballet. Para ello ha pasado la tijera al original y, aunque respeta el formato de la obra y la genial partitura de Tchaikovsky, prescinde de varios pasajes pantomímicos y recorta fragmentos significativos como son la variación del primer acto de Aurora o las del pas de deux del pájaro azul, entre otros.

El código corporal que se pone sobre la escena es académico, aunque coreográficamente esta versión ofrece pinceladas de modernidad en los movimientos del torso, principalmente en los pasajes del séquito del hada malvada, que es donde más se deja ver la marca Duato. Carabosse, es un personaje rudo y altivo, interpretado magistralmente por el bailarín Rishat Yulbarisov. Este rol, a diferencia de en otras versiones, no es meramente pantomímico sino que cuenta con un peso dancístico importante.

Foto: Javier del Real

En esta producción millonaria destaca de forma sobresaliente la escenografía limpia y en tonos pastel de Angelina Atlagic, que combina ornamentos barrocos y detalles dorados, con otros elementos en línea más moderna. Esta Bella Durmiente saca a relucir todas las armas de la magia del teatro, a través de efectistas movimientos de la tramoya, que ayudan a adentrarnos de lleno en la belleza de este cuento de hadas, a partir de un tétrico bosque arbolado que invade el escenario o de una góndola que lo atraviesa de lado a lado para conducir a los príncipes a palacio. En sintonía con el atrezzo, la indumentaria es bella, elegante y rica en detalles.

Foto: Javier del Real

Los bailarines del Staatsballett Berlín, pese a que tuvieron pequeños percances en alguno de los pasajes de mayor dificultad técnica —probablemente debido al cansancio acusado de los tres días seguidos de representación—  son correctos y defienden las exigencias requeridas por la obra notablemente. Entre el elenco destacan la simpática gatita Patricia Zhou y la bailarina principal Iana Salenko, que se muestra cándida, dulce e inocente, como exige el papel de Aurora.

La Orquesta Titular del Teatro Real, con Pedro Alcalde a la batuta, estuvo espléndida en la interpretación de la partitura de Tchaikovsky. Se agradecen estas contadas ocasiones en las que se pueden presenciar los grandes ballets del repertorio, acompañados con música en vivo.

Una vez más, Duato en el punto de mira de la crítica de la danza española, consiguió arrancar un largo el aplauso de la platea y ponerla en pie.

Función: 6 de septiembre del 2015, a las 18h. Teatro Real de Madrid.

Fotos: Javier del Real (Teatro Real, 4 de septiembre de 2015)

Ficha técnica

Staatsballett Berlin: La Bella Durmiente
Música: Piotr Ilich Chaikovski
Coreografía: Nacho Duato
Director musical: Pedro Alcalde
Escenógrafa y figurinista: Angelina Atlagić
Iluminador: Brad Fields
Orquesta Titular del Teatro Real
Libreto: Nacho Duato (basado en el original de Iván Vsevolozhski).
Bailarines principales: Iana Salenko, Dinu Tamazlacaru, Rishat Yulbarisov

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