likeIcono Coreografía e interpretación   
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Dos caras de una moneda. Así ha elegido la compañía Duedá describir a la persona a la que dan vida en la pieza Diverged. Así somos, buenos y malos, tristes y alegres, altruistas y miserables. Siguiendo los pasos de Stephen Boyd y Giada Negroni, nos sumergimos en las profundidades de una persona, donde se esconden estos dos sujetos que se alternan y conviven en cada uno de nosotros, a veces visibles y otras latentes.

Instinto y lógica. ¿Cuántas veces somos víctimas del enfrentamiento que ambos celebran, muy a nuestro pesar, dentro de nosotros? La lógica tan terrenal y terrestre, pegada a las circunstancias y certidumbres y el instinto tan aéreo y etéreo, víctima perfecta de las oportunidades suicidas.

Diverged cuenta la historia que promete contarnos —esa dualidad que hay en cada persona —y además sorprende con la manera elegida para contarla. Cabe destacar también el dominio que ambos artistas tienen de los recursos utilizados y el plus de una buena interpretación. Los dos frente a frente, uno reflejo del otro, bailando al unísono. ¿Cuál es real y cual es espejo? Homogeneidad de movimientos que van transformándose, alejándose y luchando por esa cuerda que simbolizará el paso de la tierra al cielo, de la lógica al instinto.

Ambos artistas son buenos en su propio estilo, lo dominan —uno acróbata, la otra bailarina— pero también hacen una incursión en el estilo del otro para demostrar que no hay límite, sino interacción y contaminación entre ambos, mestizaje de recursos y saber hacer del que el resultado es una exquisita amalgama de movimientos aéreos y terrestres.

La técnica de cada uno por separado es impecable y juntos es además interesante, atractiva y sutil. Colgado uno, pendiente de la cuerda, sin manos, con un foco que lo convierte en el centro de nuestra atención. Pegada al suelo la otra, barriendo la madera con piernas, espalda, brazos y cabeza, se enlazan poco a poco para terminar ambos despegados del suelo y enrocados como si finalmente la comunicación entre ambos haya llegado a buen puerto.

La coreografía es interesante, compleja, original y arriesgada. La iluminación acompaña y resalta los momentos dramáticos. La música encaja a la perfección y suma.

Función: 24 de septiembre de 2016. Sala negra de los Teatros del Canal (Madrid)

Fotos: Giorgio Sottile

Ficha técnica

Idea, dirección, coreografía e interpretación: Stephen Boyd y Giada Negroni
Música: Pino Basile

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