Conocemos las impresiones de Carmen Fumero y Miguel Ballabriga, ganadores del primer premio del la 29ª edición del Certamen Coreográfico de Madrid, con la pieza Eran casi las dos, así como también las de David Guerra, quien recibió una mención especial del jurado por la obra Outline.

14 Edición Certamen Internacional de Coreografía Burgos-New Yo
Carmen Fumero

Entrevista a Carmen Fumero y Miguel Ballabriga

¿Por qué Eran casi las dos?

Esta pieza surgió en una residencia en Canal hace como un año y el punto de inspiración fue un pequeño fragmento de un libro sobre un suceso imaginado (“La escuela de la carne” de Yukio Mishima) contaba que pasaba cuando eran casi las dos y ella llegó y el estaba ya esperándola. Nosotros creamos la versión de lo que nos imaginamos de ese encuentro.

¿Cuáles son los encuentros y desencuentros entre estas dos personas?

Estas dos personas ya se conocían y se reencuentran y es allí donde intentarán resolver un conflicto del pasado.  El recurso de los ojos tapados por momentos es una metáfora de nuestros propios encierros, de los problemas sin resolver que no nos dejan continuar.

¿Cuál es la aportación de este certamen?

Aporta mucho porque es una gran plataforma para exponer tu trabajo. Es algo necesario. Para nosotros es un empuje a nivel personal y profesional. Mucha más gente que te ve porque este certamen tiene un gran público. Es una gran motivación para seguir trabajando y creando.

14 Edición Certamen Internacional de Coreografía Burgos-New Yo
Miguel Ballabriga y Carmen Fumero

Entrevista a David Guerra

Cuéntanos de tu pieza Outline

Mi pieza es muy arquitectónica. Aunque no soy arquitecto en mi trabajo siempre hay algo de constructivo. La pieza nace de un certamen coreográfico anterior. En ese momento estaba trabajando el apoyo, el peso y la caída. Basándome en el inicio de aquella pieza y en el desarrollo de un lenguaje personal, también por recomendación del jurado que me dio su feedback en aquel entonces, junto a un compañero y durante una semana empezamos a trabajar en la creación de lo que sería Outline.

Mi compañero no pudo seguir y finalmente le propuse a Inés trabajar juntos. Como ella ya conocía algo de mi trabajo, resultaba más fácil transmitirle la idea.  Para trabajar lo que yo denomino “desverticalización” arrancamos probando apoyos y fueras de eje, viendo qué movimientos podíamos desarrollar. Nosotros tenemos cuerpos muy diferentes, le saco una cabeza y unos veinte kilos y esto nos daba miedo. Yo no confiaba mucho en el resultado. Sin embargo, después de cuatro meses de trabajo, entrenando para ponernos fuertes, fuimos encontrando el lenguaje que necesitábamos entre los dos. Outline, es crear recorridos y de eso va la pieza. Es una pieza hecha para calle, sin escenografía, se utiliza sólo el cuerpo y la iluminación.

En cuanto al feedback del público, muchos interpretan en Outline una relación de pareja. En realidad ésa no era la intención al crearla ya que nunca trabajo con la mujer como mujer, sino como persona independientemente de su género, pero quizás por códigos sociales y culturales que manejamos, el espectador entiende que está viendo una relación de pareja.

¿Cuánto hay de confianza en la relación que establecen ambos para realizar este juego de pesos, contrapesos, etc?

Outline tiene una tensión añadida por la diferencia en tamaño y peso de nuestros cuerpos. Cuando estás en escena, un pie resbala y te entra el miedo de pensar que no lograremos la figura pero cada uno cuida del otro. Tal es el vínculo que establecimos entre los dos, el trabajo tan cercano y personal que me costaría pensar en hacer Outline con otra persona, no sería lo mismo. El resultado, sería sin dudas otra pieza diferente.

Outline tiene una iluminación muy especial, ¿cómo se logró?

Fue creada para calle, luego la movimos por otros festivales donde usamos algo de iluminación. En este caso fue Iván, mi técnico de luces, en quien confío mucho el que tuvo la libertad de crear y el resultado está siendo muy aceptado y comentado por los espectadores.

Vamos experimentando, no sólo en la iluminación, dependiendo de los espacios donde nos movemos y la pieza va creciendo, mejorando.

¿Qué puntos fuertes tiene el certamen?

Yo animaría a todos los que quieran participar porque me parece una buena plataforma y lanzadera. Los premios se reparten, todos nos llevamos esa palmadita en la espalda, que en este mundo no es fácil de conseguir, las ganas para seguir creando. Además los premios son para disfrutar, una residencia artística, un espacio para crear, encerrarte… En mi caso, la posibilidad de viajar a Praga y llevar mi pieza allí es maravilloso, es genial. Otro de los premios tiene una ayuda, dietas, estancia, es una especie de bolsa. El certamen da la oportunidad a que se vean nuevos lenguajes, nuevos creadores. La asignatura pendiente es lograr atraer a más público y que sea público alejado de los artistas, no sólo familiares y amigos. Llegar a gente que no es del mundo de la danza. Creo, sin embargo, que es más una plataforma para que el coreógrafo se muestre que para captar público.

Fotos: Fernando de Valenzuela

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