Ainhoa pisa fuerte. Es una mujer con mirada decidida y actitud. Expresa sus ideas de forma directa. No teme cometer errores porque busca soluciones para enmendarlos. Ama la danza y se le nota. Ama a los bailarines en el escenario y busca contagiar este cariño entre el público. Por todas estas razones su labor es buena para la danza.

Ainhoa se sienta paciente a responder a nuestras preguntas, sin dejar de prestar atención a cómo se ultiman los preparativos a nuestro alrededor antes de la final del IV Certamen de Microdanza.

¿Qué es lo que te gusta y lo que no te gusta de la danza contemporánea?

Cuando yo bailaba me gustaban los movimientos que a mi me gustaban hacer. A medida que fui creciendo profesionalmente, siempre iba buscando esos movimientos que me parecían atractivos. Ahora, como productora y coreógrafa, me encanta toda la danza contemporánea. Entonces me sorprende mucho cuando la gente dice “no me gusta porque no lo entiendo”, “parece que a éste le pasa algo raro”. Ese tipo de expresiones me llaman mucho la atención porque me gustaría entender qué es lo que a la gente le resulta tan difícil.

¿Cuál es el límite de la danza contemporánea?

Estoy con los postmodernos americanos para los que cualquier movimiento puede ser danza, siempre que esté situado en un contexto de danza y esté ejecutado como danza. Una persona en actitud de danza realizando cualquier movimiento es danza contemporánea.

Creo que en España la creatividad está secuestrada por las subvenciones.

¿Qué te llevó a realizar esta idea del Certamen de Microdanza?

Creo que en España la creatividad está secuestrada por las subvenciones. El sistema de subvenciones que promueve la creación de obras, pero no su proyección en el tiempo hace que los coreógrafos intenten crear obras “subvencionables”. No se preocupan de que la obra logre comunicarse con el público.

Por esta razón, yo quería crear un evento en el que el público sea el que elija, que no sea un jurado artístico porque tienen la visión sesgada. Los profesionales no podemos ver lo mismo que el público de a pie. Si no logramos acercarnos al público nunca podremos entenderlos y sin ellos la danza no tiene ningún sentido.

¿Tú crees que a la gente la gusta ser jurado?

No lo sé, pero también intento pincharles para que miren de una manera crítica, que estén dispuestos a desarrollar una opinión y que la expresen, que sean capaces de juzgar tranquilamente y sin prejuicios.

Queremos conseguir que asista un público neutral […] que formen esa nueva generación de público que exprese su opinión sincera

Al terminar el Certamen, ¿cuál es el próximo desafío?

Este certamen a lo largo de las cuatro ediciones ha ido cambiando mucho. Estamos aún buscando la fórmula correcta.

Queremos conseguir que asista un público neutral, que pueda juzgar a los artistas sin ser sus amigos o familiares que asisten a verlos. Votar con conciencia.

Nos gustaría por ejemplo conseguir traer a la próxima edición estudiantes de los grados de arte y que no tengan que pagar, que no conozcan a los artistas y que formen esa nueva generación de público que exprese su opinión sincera.

Foto: Carlos Belén (imagen del libro de Ainhoa Sarmiento 101 ejercicios de danza contemporánea)

 

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